“Los diarios online buscan audiencias globales”. Eso que dice The Economist vale para unos cuantos diarios, no para todos, por supuesto, y menos para el periodismo. Como se explicó en este ensayo (autobombo), algunos editores están apostando por el modelo HuffPo (prensa opinativa de bajo coste), como Prisa, en España. No es de extrañar. Una de sus sacerdotisas predica por un lado que no es necesaria la carrera universitaria para ejercer el Periodismo:
“…el periodismo, sinceramente, no es una carrera universitaria. No contiene conocimientos teóricos suficientes para justificar cinco años de estudios”.
y luego reclama el estándar profesional:
”(…) El periodismo exige un análisis, exige proporcionar a los lectores un contexto, el retrato de un momento dado. Y eso ha de seguir unas reglas profesionales (confirmación de los datos, etc.) que pueden parecer una tontería, pero no lo son en absoluto. Son cosas muy importantes en el periodismo y muy importantes para la calidad de una democracia”.
Claro, su negocio es su negocio.
Al menos, sin hacer tanto ruido, nacen iniciativas independientes, pequeñas, con ganas de ofrecer periodismo de calidad: Panenka, Jotdown, FroteraD, Libros del KO, eCícero, Orsai, etc. y los periodistas tienen más alternativas para buscar financiación: Verkami, Goteo, Lánzanos (véase la estupenda revista Amazings). O emprendedores que saben leer la melodía de los nuevos soportes, como Vis-a-Vis, revista para iPad.
No confundir: la guerra de los medios no es la del periodismo. Aunque lo vendan. Ellos tienen otras urgencias. Los mismos editores que imprimieron dinero en sus rotativas en época de bonanza ahora eternizan contratos precarios o tiran de modelos low-cost. No hay que exagerar, vale, porque en sus páginas se hace buen periodismo, pero ya no es necesario contar con ellos.
Reflexiones rápidas tras algunas preguntas/comentarios escuchados en las #jpumh
1. La Universidad no es una agencia de trabajo. Y si lo pretende, mal.
2. La Universidad no debe formar técnicos.
3. La Universidad debe ser un lugar para aprender los fundamentos de las ciencias.
4. La Universidad debe ser más humanística que tecnológica.
5. La Universidad está más en experimentar que en reproducir lo que ya funciona.
6. La Universidad debe tender puentes entre lo clásico y la vanguardia. Por eso existen ese tipo de jornadas, talleres y seminarios que complementan las teorías y los fundamentos de las asignaturas.
7. La Universidad no está para decirte cómo comer o llegar a fin de mes.
8. Eres libre para elegir la Universidad y la carrera.
9. La Universidad vale dinero. Las universidades públicas menos, pero también valen.
10. Eres libre para criticar el sistema, pero sé consecuente con lo anterior.
11. No existe ni existirá ningún título que forme Steves Jobs.
Algunos estudiantes se quejan de Bolonia (dicen que ese plan “vende” la Universidad al capitalismo porque convierte las carreras en canteras de trabajadores precarios) pero luego critican que los títulos no les valen para comer o llegar a fin de mes.
El rediseño de elpais.com es bueno. Pero se han quedado a las puertas de convertirse en referencia de la web hispana. La organización es mejor, se agrupan los contenidos de manera más inteligente. La cabecera ‘está pasando’ hace más fresco el aspecto del sitio y consolida la progresiva y buena introducción de etiquetas y categorías. El contenido se relaciona mejor que nunca. Ese paso, aun así, me parece limitado. Se echan de menos las páginas temáticas, como hace el nytimes.com (Siria, por ejemplo). Era la oportunidad de reivindicarse como “wikipedia pata negra en español” o, como ellos dicen, el periódico global en español. En definitiva, combinar periodismo y semántica. Sí, se introduce la semántica, pero no apuestan por el periodismo. No sé, algo como un recuadro con la información clave del tema (país, personaje), algo que de un vistazo permita al lector recorrer las claves, las viejas noticias, algo que resalte por qué aquello es noticia, por qué interesa y cómo lo interpreta el periódico. Algo que no haya sido fruto de los algoritmos solamente.
El aspecto estético también mejora, y mucho. Sin embargo, aun se puede agilizar más la página: si hicieran caso a las recomendaciones del Nieman Lab, la web debería tener menos banners, menos saturación de botones, menos “haga click aquí”. Y más blancos. Dentro de las noticias lo consiguen, pero en las principales la apuesta no es firme. Parece mentira, pero conviene recordar que la publicidad va por otros caminos, que el contenido llega a la gente a través de las redes sociales y que un periódico triunfa porque merece la pena leerse. No pongan obstáculos. En cualquier caso, enhorabuena a Gumersindo Lafuente y a todo el equipo implicado en el resideño.
Rick Perry, candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos, olvidó cuál era una de las tres agencias federales que proponía cerrar en el debate del miércoles pasado. El olvido fue aun más vergonzoso gracias a la pregunta de uno de los cuatro (¡cuatro!) periodistas: “En serio, ¿no puede recordar qué agencia quiere cerrar?”. Pregunta incómoda que remata al político. Cuando uno ve ese tipo de ejercicio periodístico digno lamenta recordar la figura del moderador pasmarote que se estila en España. El político americano participó al día siguiente en el clásico programa de David Letterman para reírse de su olvido. Eso tampoco ocurriría aquí.